No existe un planeta B

No existe un planeta B

El planeta tierra es nuestro único hogar, por lo tanto, debemos protegerlo, invertir en él y ser conscientes de que todas nuestras acciones tienen un impacto. No podemos desentendernos de que, en el contexto de la globalización, las sociedades necesitan para su supervivencia vivir en armonía con sus recursos y preservarlos para que futuras generaciones pueden disfrutarlos. Dado el acelerado crecimiento poblacional, la falta de educación ambiental y la incipiente planificación publica en materias de sustentabilidad, todos los recursos naturales están sufriendo. Los océanos se llenan de plásticos, el calor extremo aumenta la incidencia de incendios forestales, aumentan eventos extremos como inundaciones y plagas, la deforestación descontrolada crece, entre otros elementos que son evidencia de que existe una fuerte relación de la “salud” de nuestro ecosistema y las decisiones que tomamos día a día. En particular el suelo, es uno de los recursos cruciales para la vida sobre el planeta, pues determina la naturaleza de los ecosistemas que en él se asientan y la capacidad de los mismos de soportar la vida en todos sus aspectos. Es sobre el suelo que se desarrollan y construyen ciudades, y es a partir de este recurso desde donde la raza humana obtiene el 95% de los alimentos que consume; es el suelo además un ecosistema complejo, con la capacidad de albergar otros ecosistemas en sí mismo, responsable directo por lo tanto de la existencia y conservación de la biodiversidad en la Tierra: una hectárea de suelo fértil puede contener más de 300 millones de formas de vida, pequeños invertebrados como bacterias, ácaros, lombrices, etc., y en la cantidad de suelo que cabe en una cuchara, pueden haber un millón de bacterias, además de cientos de células de levaduras y hongos. El suelo mismo es vida. El rol medioambiental del suelo es clave ya que regula los ciclos de elementos fundamentales para la vida como el nitrógeno, el carbono y el agua; en este último caso es además un reservorio primario y un regulador de la disponibilidad del recurso, de la

contaminación y de su pureza. Respecto del carbono, es necesario recordar que es en el suelo donde se almacenan las mayores reservas del planeta, por lo que el rol del recurso en la regulación de la concentración de CO2 y otros gases en la atmósfera es primario; en el escenario actual de cambio climático y calentamiento global, cualquier iniciativa que busque controlar y mitigar estos fenómenos debiese considerar la preservación y cuidado del suelo como un aspecto fundamental. La fragilidad de este recurso es otro aspecto que se debe mencionar, sobre todo considerando el alto costo que le implica a la naturaleza la formación del mismo, con períodos que como se dijo pueden sobrepasar fácilmente los 10 mil años para sólo un par de centímetros; la principal causa de la destrucción de los suelos está en la erosión, que consiste en el desgaste y fragmentación de la capa superficial de la corteza por acción del agua, viento, pendientes, etc.; es común encontrar situaciones donde el fenómeno de la erosión se ve agudizado por la acción del hombre producto de la deforestación, el uso excesivo de fertilizantes y labranza intensiva, la mala gestión del riego, el monocultivo, la nula o insuficiente reposición de la materia orgánica, entre otras prácticas, las que en muchos casos ya han causado la pérdida total del suelo. La preservación del suelo pasa sin dudas por la educación de la población sobre la importancia del recurso para la vida humana actual y futura, por la necesaria priorización del establecimiento de medidas de conservación efectivas frente a la degradación del suelo y por la incorporación de prácticas agrícolas que incluyan la protección del recurso de manera integral. Hay que recordar que no tenemos un planeta B, por lo que la responsabilidad del cambio radica en cada decisión. Para la agricultura, el eje debe ser la sustentabilidad, considerando las formas de producción, el cómo utilizamos los recursos (suelo, agua e insumos) y como llegamos al consumidor con productos de calidad y condición. El futuro de la tierra esta en nuestras manos y en el suelo vivo.

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