La importancia del Calcio en cerezos desde inicio de temporada hasta Postcosecha

La importancia del Calcio en cerezos desde inicio de temporada hasta Postcosecha

El cerezo (Prunus avium), es uno de los cultivos frutales más importantes en nuestros país, con alrededor de 30.000 Ha plantadas a nivel nacional, las que están distribuidas entre las regiones de O’Higgins y Bío Bío principalmente.

Como es bien sabido, los principales mercados de las cerezas chilenas están en Asia, Europa y EEUU, por lo que la fruta debe estar preparada para soportar los viajes sin que su calidad o condición se vea afectada. Para lograr esto, junto con un óptimo manejo de post-cosecha, es necesario formar huertos vigorosos y equilibrados en el crecimiento aéreo y subterráneo; se debe proveer de un entorno armónico y seguro a las plantas, tanto desde el punto de vista sanitario como nutricional e hídrico, teniendo siempre como objetivo el maximizar la eficiencia de los recursos disponibles.

Desde el punto de vista nutricional, si bien la disponibilidad y el equilibrio entre macro y micro nutrientes serán siempre deseados y necesarios, no siempre es fácil de alcanzar tanto a nivel de suelo como en la planta misma. En términos generales, un árbol de cerezo puede estar compuesto por un 75% o más de agua, 19% de hidratos de carbono, 0,4% de potasio, 2% de calcio y cantidades menores de otros elementos, no obstante existen marcadas diferencias en la composición de acuerdo a la variedad, combinación portainjerto-variedad, edad de los árboles, estado fitosanitario y características del entorno del sitio de plantación.

Esta reseña se enfocará en el Calcio como elemento fundamental en la nutrición de las plantas, especialmente en los cultivos frutícolas y particularmente en el cerezo. Dentro de los efectos y funciones del Calcio se pueden destacar su activo papel en los procesos de división celular, interviene en la formación de las pectinas y mantiene en niveles no tóxicos los ácidos orgánicos elaborados por los árboles de cerezo. Una de sus funciones más reconocidas tiene que ver con su rol en la constitución de la pared celular, aportando consistencia a la pulpa de los frutos y contribuyendo a establecer una mayor cohesión entre las células. Por otro lado previene la separación de los frutos, inhibiendo la acción de la enzima poligalacturonasa, responsable de la degradación de los pectatos. Favorece la lignificación de los brotes aumentando así la resistencia de estos órganos a las bajas temperaturas, particularmente en invierno; en el suelo, regula el desarrollo de las raíces y permite una mayor acumulación en los frutos cuando se aplica temprano, coincidiendo con el período inmediatamente posterior a floración. Se ha determinado que la aplicación de soluciones de calcio a través de tratamientos foliares podría reforzar la estructura de las paredes celulares, confiriendo mayor resistencia mecánica a los tejidos. Además, es posible aumentar el nivel de sales en la penetración del agua, modificando la presión osmótica de la superficie del fruto, controlando la permeabilidad de las membranas celulares y reduciendo la solubilidad de las pectinas que se ligan al calcio.

El Calcio es generalmente escaso en los órganos jóvenes y es abundante en los maduros, esto dado básicamente por la baja movilidad del elemento en los tejidos. En la planta se mueve a través del xilema, lo que se relaciona con la forma en que el nutriente es absorbido desde el suelo, es decir, en forma de catión divalente (Ca+2), y por flujo de masas, fenómeno condicionado por la corriente transpiratoria; dado que es la transpiración el mecanismo que determina el ingreso de calcio a las plantas, es también la explicación de porqué el elemento tiende a acumularse en hojas y partes verdes con relativa facilidad (es decir, órganos que tienen una alta tasa transpiratoria), mientras que en la fruta no ocurre así, básicamente por su baja tasa transpiratoria y porque además sufre el cierre de los canales xilemáticos justo al término de la 1ª etapa de crecimiento del fruto, también reconocida como el período de división celular, cortándose entonces el suministro del elemento desde la planta (el calcio no se mueve por floema).

En el caso de Chile, con suelos en su mayoría de origen volcánico, y particularmente aquellos ubicados en el centro y sur del país, el contenido total del elemento puede aparentar ser alto, al menos a primera vista de un análisis de suelo, no obstante en la gran mayoría de los casos esto no es así, haciéndose necesario el suministro permanente de calcio para satisfacer los requerimientos de la planta, vía aplicación de enmiendas cálcicas;  este tipo de corrección no debe confundirse ni equipararse en su objetivo y efectos con los tratamientos en base a yeso o cal (formas de baja solubilidad de calcio), al suelo previo al establecimiento del cultivo, en invierno o bien incorporación con último rastraje, ya que los efectos principales de dichas enmiendas están más asociados con regulación del pH del suelo o bien con un fin de estructuración, pero son poco eficientes como fuente de calcio como catión divalente.

Para que una fuente de Calcio sea utilizada con fines nutricionales y pueda ser aplicada durante el período de floración y cuaja de los frutos, debe cumplir requisitos básicos que tienen que ver esencialmente con la forma en que se entrega el Calcio y la disponibilidad que del nutriente logre la fuente en el tiempo. Respecto de la forma, lo que se busca es garantizar la disponibilidad del catión divalente (Ca+2), precisamente en los momentos en que es requerido por la planta y puede ser absorbido por la fruta, por lo que es necesario usar fuentes que sean tanto solubles como difícilmente lixiviables. Desde el punto de vista del tiempo, esto se refiere al aseguramiento de una fuente permanente de (Ca+2), durante la etapa 1 de división celular, que no precipite en formas insolubles ni sea arrastrado por exceso de agua.

La fuente más común en los campos sigue siendo el nitrato de calcio, sal de alta solubilidad que se disocia con facilidad, no obstante es esta misma característica la que determina su menor eficiencia pues el calcio liberado se puede perder fácilmente por lixiviación, o bien se precipita generando complejos insolubles como carbonatos o fosfatos, formas bajo las cuales es absolutamente inútil para las plantas. Una buena fuente de calcio nutricional no sólo debe ser soluble, sino que también debe incorporar algún tipo de tecnología que impida o reduzca los riesgos inherentes de lixiviación o precipitado que el nutriente pueda sufrir en el suelo.

El uso de fuentes de Calcio de alta tecnología en los suelos es una práctica que se ha ido consolidando consistentemente en la fruticultura nacional, pues ha demostrado altos niveles de efectividad en diferentes condiciones de suelo, transformándose en una herramienta más en la compleja tarea de producir fruta de alta calidad y buena condición.

AM ecological lidera este segmento con el producto MAGNIFIC Ca FLOW, el cual asegura un eficiente aporte de calcio al frutal en períodos críticos, garantizando además su disponibilidad por más tiempo, gracias a la combinación de tecnologías exclusivas, patentadas en Europa, y al uso de la fuente más pura del nutriente disponible, pues es 100% óxido de calcio, siendo el único producto del mercado cuya fuente de calcio puede ser verificada en terreno incluso por el mismo usuario. MAGNIFIC Ca FLOW asegura un adecuado aporte de calcio a la fruta en la fase inicial de desarrollo, complementándose luego los programas con tratamientos foliares a base también de óxido de calcio, en la forma del producto BRON Ca PLUS, el cual combina calcio y boro en un solo producto, junto con agentes complejantes del tipo ácidos carboxílicos, los que garantizan una mayor eficiencia en el aporte del nutriente a los órganos que más lo requieren, concretamente la fruta.

 

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